viernes, 22 de junio de 2018

La mejor escuela es la que hace felices a tus hijos.

Me siento muy honrada de estar el día de hoy con ustedes, y agradezco profundamente a Lomas Hill por haberme invitado a este evento.

He sido miembro de la Comunidad Lomas Hill por más de 9 años. Tengo 3 hijos, y los 3 iniciaron la increíble experiencia escolar desde los 5 meses. Soy una mamá como muchas de ustedes con 2 turnos, uno de mínimo de 8 horas en la oficina y el otro de 16 en casa, lo cual ha representado un gran reto.

He dedicado 18 años de mi vida a trabajar en el mundo financiero, y gran parte de ese tiempo he estudiado una de mis más grandes pasiones, la prevención de lavado de dinero en México y el mundo. He aprendido los más complejos modelos financieros de valuación y de riesgos. Y me he desarrollado en un ambiente en su mayoría conformado por hombres. Sin duda alguna, el trabajo más complicado a lo largo de mi vida ha sido el ser mamá, pero sin miedo a equivocarme les digo que también es el más increíble y gratificante.

No les cuento nada nuevo, cada día es un reto. Vivimos en una era de redes sociales y cámaras por todos lados. Eso hace la labor de padres mucho más complicada de lo que lo tenían nuestros padres. Y la infancia y adolescencia lo es aún un mayor reto.

Muchos amigos me preguntan cómo hacer para elegir una escuela y estar complemente seguros de que es la adecuada. Creo que la mejor escuela es donde los niños son felices y se sienten complemente seguros. Lo demás lo aprenderán, de mejor o peor manera, pero lo aprenderán. La seguridad y la felicidad no se adquieren en cualquier lado.

Nosotros escogimos Lomas Hill porque no es solo una escuela, sino que es una comunidad, es una gran familia, porque nuestros hijos aprenden hábitos no solo de nuestras casas y de la escuela, sino de las casas de cada uno de los compañeros y amigos que viven con ellos a diario.

Esta es nuestra comunidad y por lo tanto tenemos que darle alimento sano para que crezca de la mejor manera, necesitamos un país mejor y tenemos una gran responsabilidad de enseñar a nuestros hijos cómo es ese mejor país que buscamos.

En ocasiones es cansado llegar a casa a revisar tareas con los niños, a bañarlos, jugar en ellos, cuando lo único que quieres es sentarte en aquel sillón comodísimo a ver la tele o a leer un libro. Pero el tiempo pasa muy rápido, cuando voltees la cara ellos ya no quieren jugar ni estar contigo. Habrá entonces cosas más importantes que hacer.

Enseñemos a nuestros hijos el verdadero valor de la vida, que aprendan que ellos pueden hacer todo lo que quieran, solo basta que se lo propongan. No importa lo que elijan y lo complejo que pueda ser basta con tener el coraje y poner el corazón en todo lo que hagan.

Abrácenlos todos los días, recuérdenles cuánto los aman y que el trabajo más importante en su vida es protegerlos, cuidarlos y hacerlos felices. Déjenlos dormir con ustedes cuando tengan miedo, cuando estén enfermos, que es lo que más forjará su carácter. Háganles saber que aunque no estamos todo el tiempo con ellos, pensamos y hacemos todo para ellos. Despídanlos todos los días con un beso y un abrazo y díganles cuánto los aman y lo importante que son para ustedes.

Enseñemos a nuestros hijos a volar muy alto, nuestro país necesita más gente positiva.

Angélica Orozco.
www.lomashill.com

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