La infancia que estamos apurando sin darnos cuenta
Una niña de diez años entra a Sephora con su lista de productos: suero de vitamina C, mascarilla para el pelo, crema despigmentante, exfoliante… y la lista sigue. No entra sola, entra con su mamá, y para ella no es un problema, sino una oportunidad para compartir la tarde juntas. Esta escena, que hace algunos años habría parecido inusual, hoy es cada vez más común. Incluso tiene nombre: el fenómeno “Sephora Kids”, observado por especialistas que han empezado a notar en consulta casos de pieles jóvenes reaccionando a productos pensados para adultos. Pero más allá de los productos, la conversación va por otro lado. El tema es en lo que hay detrás: una niña que a los diez años ya siente que necesita corregir algo en su cara. Nos invita a reflexionar sobre los mensajes que están recibiendo las niñas y cómo podemos acompañarlas con más conciencia, recordándoles —y recordándonos— que no hay nada que apurar: cada etapa tiene su tiempo, y descubrirse también puede ser un proceso amable. Foto d...