Skin hunger, el anhelo por el contacto físico

"Existe más poder en un fuerte abrazo, que en mil palabras mil articuladas". 

Ann Hook

Años de estudios han confirmado lo esencial que es el contacto físico para el ser humano, Tiffany Field del Touch Research Institute de la Universidad de Miami, explica que al tocar la piel el sistema nervioso se ralentiza, la frecuencia cardiaca y la presión arterial disminuyen, las ondas cerebrales muestran relajación, baja la segregación de cortisol, hormona del estrés y, aumenta la oxitocina, la hormona “del amor”.


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Abrazos y oxitocina


La explicación científica del bienestar que produce un abrazo radica en la liberación de oxitocina, un neurotransmisor que actúa en el centro emocional del cerebro, fomentando sentimientos de alegría que reducen la ansiedad y el estrés. Potencia las relaciones sociales e incluso podría estar relacionada con el sentimiento de confianza y generosidad.


El psicólogo Matt Hertenstein, de la Universidad DePauw, afirma que la oxitocina promueve los sentimientos de devoción, confianza y unión, además sienta las bases biológicas y la estructura para conectarse con otras personas.


Pequeños toques que significan mucho


Un estudio de la Universidad de California descubrió que los jugadores de basquetbol que mantenían contacto físico de forma más constante y prolongada tendían a obtener calificaciones de rendimiento más altas, y los equipos con esos jugadores parecían sacar el máximo provecho de su talento. 


Toques tan pequeños como palmadas en el hombro activan áreas del cerebro que regulan las emociones, facilitando la relajación y sorprendentemente: la resolución de problemas. En efecto, el cuerpo interpreta estas acciones como “compartiré la carga”. Para James A. Coan, psicólogo de la Universidad de Virginia, estamos conectados para distribuir y compartir ese peso y recibimos soporte para hacerlo a través del tacto. 


Según Sander Koole, quien publicó un estudio en la Association for Psychological Science, abrazar objetos inanimados como peluches o almohadas puede ayudar a aliviar el miedo. Incluso los casos fugaces y aparentemente triviales de contacto interpersonal pueden ayudar a las personas a lidiar de manera más eficaz con las preocupaciones cotidianas. 



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Las investigaciones de Tiffany Field durante el confinamiento arrojaron que, como consecuencia del contacto físico restringido había alteraciones del sueño, sin embargo, estimular la piel o moverla antes de ir a la cama puede ayudar a dormir profundamente, lo que mejora la producción de neurotransmisores que afectan la percepción del dolor, el estrés y las respuestas emocionales.


Entonces, ya que tenemos claro a qué obedece el skin hunger podemos encontrar formas de propiciar todos los beneficios. Claro está que con todas las medidas sanitarias necesarias. 



Fuente: "Evidence That Little Touches Do Mean So Much". Benedict Carey. New York Times. Febrero 2020.

 "Hugging Is Healthy: 3 Ways A Tight Embrace Can Boost Your Emotional And Mental Health" Sabrina Bachai. Medical Daily Julio 2014

 "Skin hunger helps explain your desperate longing for human touch" Sirin Kale. Wired Abril, 2020.



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