El papá de hoy no se parece al de antes, y eso, cambia todo para tus hijos

Cuando pensamos en papá, la imagen que nos viene a la cabeza no siempre es la misma. Para algunas familias es el padre biológico que llega a cenar cada noche, para otras, es el abuelo que lleva al niño a la escuela desde que tiene memoria, o el tío que aparece en cada momento que importa, o el padrastro que eligió estar. Y eso, esa presencia elegida y sostenida, es exactamente lo que la investigación define hoy como figura paterna.

No es el apellido ni el ADN, es el estar presente.


Lo que esa figura construye sin que nadie lo vea


La ciencia lleva años documentando lo que un padre presente aporta al desarrollo de un niño, desde un enfoque en el que su presencia es un complemento del papel de mamá, no una competencia.


Investigaciones en neurociencia muestran que la crianza paterna tiende a activar en el cerebro del niño las zonas sociocognitivas: las que tienen que ver con leer situaciones, tomar decisiones, relacionarse con el mundo fuera del hogar. Mientras la presencia materna suele ofrecer refugio y regulación emocional, la figura paterna empuja hacia afuera; hacia el riesgo calibrado, la exploración, la confianza en las propias capacidades.


Obsérvalo en el juego físico, en el "inténtalo otra vez”. Un papá presente tolera la frustración del hijo sin resolverla de inmediato. Revisiones sistemáticas publicadas en PubMed, confirman que el involucramiento activo de esta figura reduce problemas conductuales, potencia el desarrollo cognitivo y tiene efectos medibles en el bienestar emocional a largo plazo, tanto en niños como en niñas, aunque de formas distintas.


Foto de Alexander Mass para Pexels



No es magia, es presencia acumulada.


El papá de hoy no se parece al de hace 60 años, 



Se ha rastreado cómo los padres usan su tiempo, lo que encontraron es contundente: 

    • En 1965, un padre promedio dedicaba 2.5 horas semanales al cuidado directo de sus hijos.
    • Para 2016, esa cifra había llegado a 8 horas, casi el triple. 


En ese mismo periodo, el rol que la sociedad espera del padre también cambió: hoy, más que proveedor o el que disciplina, se espera que sea fuente de valores y apoyo emocional.

Y aun así, casi dos de cada tres papás dicen que sienten que no pasan suficiente tiempo con sus hijos.

Eso dice algo importante: el papá moderno no es indiferente. Está más presente que nunca, quiere estarlo todavía más, y carga con la tensión entre lo que quisiera dar y lo que el día le permite. Eso no es el papá de antes, es algo nuevo y vale la pena reconocerlo.


Lo que tus hijos van a recordar


No van a recordar el regalo del Día del Padre, tampoco si la figura que los acompañó compartía su apellido o llegó a sus vidas de una forma distinta a la esperada.

Van a recordar si estaba, si apareció en las cosas pequeñas, el partido, la tarea difícil, la noche que no podían dormir; van a recordar cómo se sentía esa presencia.


Tú la ves todos los días y este mes, más que cualquier otro, vale la pena nombrarlo.


Fuentes: Meuwissen AS, Englund MM. Executive Function in At-Risk Children: Importance of Father-Figure Support and Mother Parenting. J Appl Dev Psychol. PubMed. 2016. 

Rollè L, Gullotta G, Trombetta T, Curti L, Gerino E, Brustia P, Caldarera AM. Father Involvement and Cognitive Development in Early and Middle Childhood: A Systematic Review. PubMed. 2019.

Giannotti M, Gemignani M, Rigo P, Venuti P, De Falco S. The Role of Paternal Involvement on Behavioral Sensitive Responses and Neurobiological Activations in Fathers: A Systematic Review. Front Behav Neurosci. PubMed. 2022.

8 facts about American dads. Pew Reserch Center. Junio 2019.


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